3J Multitudinario: de la bronca en rebelión para que se vayan

Miércoles, 24. Junio 2026
3J Multitudinario: de la bronca en rebelión para que se vayan

El femicidio de Agostina y la complicidad estatal


El pasado 3 de junio hubo manifestaciones multitudinarias en todo el país que mostraron la vigencia y la potencia de lucha del movimiento de mujeres y diversidades. El femicidio de Agostina Vega en Córdoba encendió la chispa de la bronca acumulada durante el gobierno libertario. Su asesinato puso al descubierto, una vez más, la desidia estatal, la falta de respuestas efectivas y la impunidad que atraviesan las violencias por motivos de género. Lo ocurrido con Agostina no es una excepción: expresa mecanismos que se repiten en numerosos casos, como el de Dulce en Misiones y el de tantas otras mujeres y jóvenes, donde las señales de alerta, las denuncias o los pedidos de ayuda no encuentran una respuesta adecuada por parte del Estado. Esta situación se ha agravado bajo este gobierno que tiene como política el ataque a nuestros derechos y que, desde su asunción, ha profundizado el desmantelamiento sistemático de las ya insuficientes y desfinanciadas políticas de género y diversidad. Bajo la sombra del ajuste y del ataque libertario, en Córdoba, el feminicidio de Agostina sacó a la luz la podredumbre del PJ cordobés que gobierna hace 27 años la provincia. Barrelier, hoy detenido por el femicidio, es un puntero del PJ, más precisamente del concejal Ricardo Moreno, perteneciente a las 62 Organizaciones Peronistas. Hace un año, Barrelier quedó en libertad 20 días después de ser detenido por secuestrar a una joven, quien hoy denuncia que se trató de un intento de trata. En dicho momento, su abogado defensor fue Ricardo Moreno, mientras que el fiscal que ordenó su libertad y congeló la causa es parte de los fiscales que le responden directamente a Llaryora. El abogado defensor de Barrelier, mientras buscaban a Agostina, es el yerno del concejal Ricardo Moreno.

Frente a la inacción de la policía que no quiso tomar a tiempo la denuncia de su madre, fueron las docentes de Agostina, junto a familiares, vecinos y vecinas, quienes impulsaron su búsqueda y sostuvieron el reclamo de justicia en las calles. Tras el femicidio, esa bronca se transformó en organización y denuncia política, señalando la responsabilidad del gobierno provincial y exigiendo la renuncia del ministro de seguridad. Esto es clave a la hora de dar la pelea: tenemos que lograr que los responsables políticos de los femicidios las paguen y perseverar en ello desde una línea combativa.

Con el femicidio de Agostina volvió a resonar el grito que se hizo popular: “sino vuelvo rompan todo”. Un llamado urgente a rebelarnos. 

Conversatorio: Balance del 3J y organización contra el gobierno libertario


Para seguir organizándonos contra la barbarie libertaria, tras la potencia que nos dejó el 3J, el pasado 19 de junio organizamos un conversatorio en el que estuvieron presentes compañeras de distintas provincias: trabajadoras, estudiantes y del movimiento territorial. Debatimos en torno a lo que nos dejó la jornada con el objetivo de seguir organizando asambleas, comisiones y actividades que sostengan la lucha por el camino de la rebelión, para que nuestra fuerza callejera aporte a derrotar al gobierno terciando a favor de una salida obrera y popular a la crisis. 

Concluimos que la indignación ante el femicidio atroz de Agostina y todo el entramado de corrupción estatal que hubo detrás, nos volcó a las calles como hacía tiempo no ocurría en un 3 de junio. Un hecho destacado fue que en todo el país el grito de Ni Una Menos estuvo dirigido masivamente contra el gobierno libertario, expresando con mayor claridad y amplitud que en otros momentos las responsabilidades políticas detrás de los femicidios. Al mismo tiempo, también puso el foco en los gobiernos provinciales, que ajustan a la par. Avanzar en esta perspectiva constituye un salto cualitativo importante para los debates políticos al interior del movimiento. Por eso es necesario la ofensiva en estas discusiones, teniendo en cuenta que otro dato destacado de este 3J fue la vuelta de una participación masiva de cientos de pibas dispuestas a luchar. Y no solo de las pibas: también muchos pibes se hicieron presentes en las marchas con un claro espíritu de dar pelea. Se trata de una fuerza social que puede jugar un papel importante no solo para enfrentar los discursos reaccionarios y el ataque a las políticas de género y diversidad, sino también contra el ajuste y las políticas libertarias que vienen sufriendo. A diferencia de lo que se dice respecto a la derechización de la juventud que apoyaría a Milei, las compañeras destacaron que esta jornada demostró que entre las pibas y los pibes hay potencia para enfrentar al gobierno.

El falso feminismo de derecha y la provocación de Bullrich


También charlamos sobre algo novedoso que sucedió en medio de la jornada: mientras miles nos movilizábamos en todo el país contra el gobierno, Patricia Bullrich tomó nota y salió a intervenir en el debate aprovechando la conmoción generada por el femicidio. Mediante un tuit, de manera oportunista, intentó presentarse como parte de una causa que históricamente despreció, ubicándose dentro del movimiento feminista pero por derecha: un feminismo individualista y punitivista que busca hacerse lugar como ya sucede en otros países gobernados por fuerzas conservadoras. No hay que dejarla pasar. Ni tantito así. Hay que reforzar la base de nuestro movimiento, que históricamente tiene un arraigo popular profundo, disputando una perspectiva revolucionaria que vincule nuestras demandas con las del conjunto del pueblo trabajador del cual somos parte.

La fuerza de nuestra base y las luchas por venir


Y la base sigue firme. El 3J demostró que el movimiento de mujeres y diversidades, a pesar de los ataques y de los intentos de desmovilización que ya había enfrentado durante el gobierno anterior, sigue teniendo fuerza y capacidad de convocatoria. Con sus derivas y su heterogeneidad, con debates políticos abiertos por parte de las organizaciones que lo componemos, en líneas generales, es un movimiento que se expresa contra Milei y la derecha. Aspectos que también quedaron evidenciados en el pasado 8M, cuando se puso en las calles masivamente la pelea contra el ajuste y la entrega de los recursos del país, saliendo a denunciar una vez más el endeudamiento y al FMI y clarificando cómo sufrimos las peores consecuencias de la crisis, siendo las más pobres, desocupadas y precarizadas entre la clase trabajadora, cada vez más empobrecida. Es un movimiento solidario con las luchas hermanas como las de Palestina y actualmente con la rebelión popular en Bolivia.

Pero con la masividad no alcanza, hay que lograr que la combatividad entre a la escena callejera para terciar la situación a nuestro favor. En esta perspectiva hay que prepararse para encarar las luchas que se vienen. 

Julia Quinteros

Miércoles, Junio 24, 2026 - 14:45

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