A 24 años del puente Pueyrredón ¡Viva la rebelión de los pueblos!

Miércoles, 24. Junio 2026

El legado de Darío y Maxi vive en el pueblo que lucha y en los miles de militantes que construyen en los barrios una sociedad más justa y solidaria. 

Así como ayer el gobierno de Duhalde montó una cacería asesina contra las organizaciones de desocupados, hoy pretenden sacarnos de la calle con persecución, represión, cientos de allanamientos y causas armadas. Se pretende borrar de la calle al gran movimiento de lucha de los barrios, que viene siendo protagonista de todas las luchas populares desde su emergencia en la década del ‘90. 

En aquel 26 de junio de 2002 el gobierno de Eduardo Duhalde había ordenado una brutal represión, asesinando a nuestros compañeros y dejando un saldo de más de 30 manifestantes heridos de bala. Se trató de un operativo conjunto de la Policía Federal, la Bonaerense, Gendarmería, Prefectura y la SIDE, con un despliegue planificado con carta blanca para matar. 

No fue un exceso policial: fue un plan político organizado para acallar al pueblo. El pueblo argentino estaba en pie de lucha. Con el preludio de las puebladas de los 90 y sobre todo desde las jornadas populares del 19 y 20 de diciembre, donde las trabajadoras y trabajadores ocupados y desocupados, las asambleas populares, las fábricas recuperadas llenamos las plazas, las rutas y los puentes de acciones de lucha y resistencia. 

El asesinato de Darío y Maxi pretendió ser un escarmiento ejemplificador contra la movilización popular que se desarrollaba en un contexto de crisis de dominación. La rebelión popular de diciembre de 2001 mostró que el pueblo estaba dispuesto a combatir a los responsables y cómplices de la desocupación masiva, la flexibilización laboral, las privatizaciones y la destrucción de la salud y la educación públicas. 

Pero lejos de lograr este escarmiento, la solidaridad de distintos sectores de nuestro pueblo se movilizó masivamente. Lo que obligó a Duhalde, máximo responsable político de la represión, a adelantar su salida del gobierno. Siendo la potente intervención popular la que posibilitó los avances en las conquistas durante gobiernos posteriores. 

Una lucha del presente

24 años despuésnuestro pueblo enfrenta nuevamente una ofensiva, profundizando políticas que van en contra de nuestro pueblo, siendo serviles al imperialismo y el FMI. El gobierno de Milei representa el saqueo, el hambre, el ataque a los derechos laborales, la educación y la salud públicas y a todas las conquistas de nuestro pueblo. 

Han eliminado la asistencia alimentaria a los comedores populares de todas las organizaciones, congelaron el monto de los programas sociales y atacan fuertemente a quienes luchamos contra el hambre. 

En paralelo, en estos años elevaron a juicio a quince militantes y dirigentes del Polo Obrero y dos compañeras de Barrios de Pie, y siguen investigando al FOL en una causa armada que pretende ser testigo para enjuiciar al conjunto de las organizaciones. En este marco avanzó en Gualeguaychú la causa contra la CUBa MTR por la que la compañera Carina Izaguirre continúa detenida. Todas estas causas entre muchas otras sirvieron para golpear y condicionar la lucha de un sector que previo a la asunción de Milei se venía mostrando como el más dinámico y con posibilidad de marcar diferencias en la intervención callejera. 

Pero no son invencibles. Con un gran piquetazo nacional y diferentes medidas, logramos arrancar la continuidad del pago del programa Volver al Trabajo, cuando el gobierno quiere cerrarlo provocando un quiebre histórico en materia de política social que afectaría a 950.000 personas de manera directa. Mientras que también significa un duro golpe para las economías regionales. 

No por casualidad gobernadores “aliados” al gobierno nacional formaron parte de la oposición al cierre del programa ya que son ellos y los intendentes quienes deben cubrir con políticas asistenciales el retiro del gobierno nacional. Con la continuidad de la recesión, aumentos en servicios, transporte público y alimentos por encima de la inflación. La rebelión de los de abajo es una amenaza continua y silenciosa que acicatea los planes de los que nos gobiernan. La población destinataria que es mayoritaria en el programa Volver al Trabajo se concentra en la provincia de Buenos Aires con alrededor de 500.000 titulares. Y en el ranking aparecen las provincias con mayor índice de población con ingresos por debajo de la línea de la pobreza. Los conurbanos de las principales ciudades son los más afectados por la desindustrialización, la baja del consumo, los despidos y la falta de empleo. Así es que la eliminación de dicho programa hubiera significado una profundización de la crisis social y económica que padecemos las familias trabajadoras más humildes de nuestra patria. 

El rol de los gobernadores se subordina al gobierno nacional ya que está determinado entre otras cosas por el reparto de la caja de coparticipación entre otros elementos de presión que detenta el ejecutivo nacional como las obras públicas y subsidios. En materia de política social ningún gobernador saca los pies del plato. En lo esencial mantienen una estructura de asistencia social y en ocasiones clientelar o de dominación que les sirve para mantener gobernabilidad. Pero ninguno lleva adelante una propuesta que aborde los aspectos multidimensionales de la pobreza ya que la construcción de la vida digna de las grandes mayorías está necesariamente ligada a un proceso político y económico de liberación nacional donde el trabajo y la producción, así como los bienes comunes estén al servicio de resolver las necesidades populares. En este sentido la eliminación del programa MESA en PBA, compuesto por una canasta de alimentos por familia entregada desde los establecimientos educativos, así como la negativa de ampliar la asistencia alimentaria a través de las organizaciones sociales por parte del gobierno de Kicillof, muestra las inconsistencias de algunos discursos y plantea la necesidad de golpear en su justa medida a todos quienes se sumen al plan motosierra contra el pueblo. 

Presentes ahora y siempre

En este contexto, Darío y Maxi siguen siendo un faro que guía nuestro accionar. Frente al individualismo y el sálvese quien pueda. La imagen de los cumpas, la solidaridad, la entrega por el otro, el amor al pueblo, la valentía y la determinación para plantarse a la represión. Convencidos de ocupar el lugar correcto en la historia. Del lado correcto de la mecha. Junto al pueblo que sufre y padece las penurias de un sistema que está agonizando hace añares pero que echa mano a las guerras, al saqueo y a la superexplotación de las personas y del medio ambiente como medio para seguir enriqueciendo a una parte cada vez más minoritaria de la humanidad. 

Reivindicar a Darío y Maxi y al puente Pueyrredón, es reivindicar la lucha del pueblo boliviano y pelear por abrir una situación distinta en nuestro país que sólo podemos generar si el pueblo se levanta y ya malherido lucha para frenar la barbarie libertaria y abrir un horizonte donde la construcción de la vida digna esté en el centro del debate. 

Víctor Pucará

Miércoles, Junio 24, 2026 - 14:30

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