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La intercepción en aguas internacionales de la flotilla internacional Sumud el 19 de mayo, volvió a mostrar la verdadera cara del terrorismo israelí; la misma que despliegan a diario en Gaza, Cisjordania y Líbano, pero esta vez con amplificación internacional.
En operaciones que se extendieron durante horas, las fuerzas israelíes abordaron los distintos barcos que integraban la misión y obligaron a detener la navegación en aguas internacionales. Según denunció la propia flotilla, durante los operativos se utilizaron balas de goma y pistolas eléctricas, entre otros elementos represivos.
Las detenciones ascendieron a 400. Llevados a Israel, el ministro de Seguridad Nacional Itamar Ben Gvir acaparó la atención al difundir videos en donde se veía a los detenidos arrodillados con las manos atadas, sufriendo golpes y humillaciones, mientras el funcionario flameaba la bandera sionista. En los centros de detención comenzaron a multiplicarse las denuncias sobre las condiciones de encierro. Activistas provenientes de distintos países afirmaron sufrir privación de sueño y recibir malos tratos físicos y verbales. Algunos denunciaron golpes, descargas eléctricas, requisas degradantes y humillaciones durante los traslados y los interrogatorios. Organizadores franceses denunciaron que algunos activistas llegaron a Turquía con fracturas y lesiones de consideración.
En Europa se multiplicaron las voces de rechazo de parte de varios gobiernos, como los de Francia, España, Italia y Polonia. La repercusión de las denuncias y la viralización de las imágenes generó un escándalo tal que hasta el premier Netanyahu tuvo que salir a diferenciarse de su ministro, diciendo que su accionar “no está en línea con los valores y normas de Israel”. Pero el criminal de guerra miente: el sionismo es una expresión del terrorismo colonial e imperialista.
Al cierre de esta edición, los militantes argentinos que participaron de la flotilla estaban regresando a nuestro país tras su deportación.
La flotilla internacional Sumud había partido días antes desde el Mediterráneo oriental, con embarcaciones que fueron concentrándose alrededor de Creta y del puerto turco de Marmaris. Integrada por unas 50 embarcaciones y centenares de activistas de más de 40 países, la iniciativa reunió a parlamentarios, sindicalistas, médicos, abogados y referentes de organizaciones solidarias con Palestina. Sus organizadores señalaron desde el comienzo que esperaban una intercepción israelí.
Como en oportunidades anteriores, el objetivo de llegar a Gaza a entregar ayuda humanitaria no pudo ser cumplido. Pero al igual que las veces anteriores, volvió a quedar expuesto que quien ejerce el terrorismo a gran escala en Medio Oriente es Israel.
Corresponsal
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