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A cada paso que da Estados Unidos se ratifica, junto con Israel, como el principal peligro para la paz mundial. Luego de haber secuestrado al presidente Maduro y la congresista Cilia Flores en Venezuela, ahora la justicia yanqui declaró culpable a Raúl Castro por haber encabezado la defensa de la soberanía cubana frente a un ataque aéreo de gusanos y mercenarios ocurrido en 1996. En el marco del hostigamiento a Cuba, la amenaza debe ser tomada seriamente, ya que no se puede descartar que se trate de la antesala de una operación militar.
A pesar de su ferocidad, EEUU también se ratifica como un verdadero tigre de papel. No tuvo ningún logro significativo en Irán, en donde chocó con la firme resistencia antiimperialista del pueblo de dicho país y de los pueblos de la región. En ese marco Trump viajó a China con un tono muy alejado de su habitual soberbia. Se trató de un reconocimiento tácito al lugar geopolítico que hoy ocupa el país asiático. En cuanto a Israel, su nuevo ataque terrorista contra la Flotilla Sumud, que incluyó secuestros en aguas internacionales, detenciones ilegales y torturas, confirma su aislamiento en Medio Oriente y una nueva toma de distancia de los países europeos, hasta hace no tanto tiempo aliados incondicionales.
Con los dos referentes del presidente Milei en dificultades, el cuadro se remata con la inmensa rebelión popular en Bolivia que tiene en jaque al gobierno derechista de Rodrigo Paz, a meses de haber aplicado un feroz ajuste antipopular. El pueblo boliviano marca el camino para derrotar a los reaccionarios, incluso a los que llegan al poder constitucionalmente.
Así las cosas, el mundo marcha en un rumbo distinto al de los sueños húmedos de los libertarios.
Cada vez peor
La situación local acelera su cuadro de descomposición. Como es de esperar, los libertarios no dan el brazo a torcer. En los últimos días sacaron a relucir los números del superávit comercial para insistir en que, aunque no parezca, “todo marcha de acuerdo al plan”. Dicho superávit dice muchísimo sobre el modelo mileísta, ya que se explica por la exportación de los combustibles y la caída de las importaciones industriales.
Quienes se ilusionen conque este boom reprimarizador va a derramar al conjunto de la economía pueden seguir esperando sentados. Lo que vemos es lo que hay. Un grupo de monopolios ligados a la energía y a las finanzas son los ganadores. Para las mayorías populares, ingresos que sistemáticamente pierden frente a la inflación, aumentos en transporte y servicios públicos que castigan los bolsillos y crecimiento del endeudamiento de las familias para pagar gastos básicos, y junto con ello, un crecimiento exponencial de la mora tanto con entidades bancarias como no bancarias. Al calor del cierre de fábricas, crecen el trabajo precario y el desempleo.
Para echarle nafta al fuego, el gobierno implementó un recorte leonino en el gasto presupuestado para este año. Se trata en primer lugar de un nuevo ataque a las condiciones de vida del pueblo. Es también el segundo retoque que le hacen al presupuesto que ellos mismos presentaron: la primera pifiada fue la previsión de inflación, cuya proyección anual se cumplió en el primer trimestre. A los economistas merecedores de un premio Nobel no les dan las cuentas: es el problema de vivir dibujando los números. Todo para sacrificar los intereses del pueblo y de la nación en el altar del pago al FMI, que es quien monitorea que la plata del país vaya a su bolsa.
Internas fuera de control
La novela de Adorni genera una indignación justificada, ya que la cara y la voz de la “lucha contra la casta corrupta” tenía más de un muerto adentro de su placar. Si el tema lleva tantas semanas de aire es, por un lado, por el empecinamiento del gobierno en mantenerlo dentro de sus filas; por otra parte, porque varios dirigentes aprovechan para hacerse una panzada. Patricia Bullrich marca distancia y mete el dedo en la llaga reclamando declaraciones juradas. Se acaba de sumar la vicepresidenta Villarruel, quien cada vez que aparece lo hace en actividades por fuera de la agenda oficial. Ninguna de las dos se esfuerza por disimular que sus respectivos proyectos están cada vez más lejos del actual presidente.
Las internas expuestas se van sumando. El nuevo escándalo lo protagonizan Santiago Caputo -quien controla la Side- y Martín Menem, bancado por Karina Milei. Las acusaciones cruzadas de alto calibre serían solo un chimento de la politiquería, si no se desarrollaran en el marco del agotamiento del modelo económico libertario y de una visible pérdida de paciencia por parte del pueblo.
Sumando al combo las disputas de Macri con el actual presidente, entre los beneficiarios del gobierno se habla cada vez en voz más alta de un recambio dentro del modelo, o para ser más claro, que el próximo presidente siga el rumbo actual pero que no sea Milei. Hay que tomar nota de la debilidad que implica que un presidente no vaya por la reelección, dando cuenta de un desgaste que puede llegar a ser terminal.
La que viene tomando nota es la oposición, principalmente la del PJ, cuyos referentes van moviendo sus fichas de cara al 2027. La posibilidad de que se termine este gobierno nefasto genera ilusión, y es una tarea a la que hay que contribuir. También hay que tener claro que, si no media un estallido, el próximo gobierno tendrá poco margen de maniobra para hacer algo más que administrar la tierra arrasada -reprimarización, destrucción de fuerzas productivas, pérdida de derechos del pueblo-, ya sea con un perfil más conservador o con uno más progresista.
Por eso se vuelve indispensable la intervención del movimiento de masas en esta situación. Lo central de la misma no está en la alquimia electoral, sino en darle forma a la fuerza que derrote a este proyecto desde la lucha popular.
Terminar con la barbarie libertaria
La movilización universitaria y la marcha en defensa de la salud volvieron a poner en la calle la oposición popular al ajuste libertario. La docencia de varias provincias sale a pelear por salarios, haciendo punta la huelga de Chubut. Luego del plan de lucha nacional de comienzos de abril de las organizaciones territoriales, que incluyó el corte de accesos a la Caba, y revés judicial mediante, el gobierno tuvo que retroceder en su amenaza de dejar de pagar el Volver al Trabajo; todo ello fue aprovechado para reactivar las asambleas y la organización en los barrios, en donde se discute cómo encarar la pauperización de la vida. A pesar del ninguneo y la represión, persiste la lucha de los jubilados y las discapacidades.
El movimiento obrero viene haciendo su proceso para intervenir en la situación con mayor energía. En esa línea fue importante el encuentro del Fresu del 1° de Mayo, en donde los convocantes confluyeron con sindicatos y delegados que protagonizan experiencias de lucha. Se aprobó un programa centrado en la soberanía y la producción; el plan de acción fue más bien escueto, ratificando las movilizaciones en defensa de la salud y de la universidad. Siempre sobre la base de intervenir y plantear los puntos de vista propios, balancear lo positivo y los límites de esta experiencia es fundamental para que el combativismo se gane un lugar de dirección en estos procesos.
Un lugar de dirección se pelea luchando en la primera línea del combate obrero y popular, y debatiendo sostenidamente un programa de salida. Suspensión de los pagos de la deuda externa y desconocimiento de los acuerdos con el Tesoro yanqui; nacionalización de la banca, del comercio exterior y de los recursos estratégicos y bienes comunes; inmediata recomposición de salarios, jubilaciones y planes; medidas urgentes para recuperar la producción.
Un programa así no se aplica solo, ni lo aplicará quien circunstancialmente llegue al gobierno en una situación normal. La fuerza social capaz de llevar adelante estos puntos se construye desde la lucha, y su perspectiva debe ser la de producir un quiebre que abra paso a una situación distinta. El objetivo inmediato en ese camino es darle final a la barbarie libertaria para avanzar en recuperar el bienestar y la soberanía.
Interviniendo en la lucha obrera y popular, el PRML vuelca su militancia revolucionaria a la concreción de estos objetivos, yendo al encuentro de esa vanguardia que crece al calor de la lucha para que se termine el gobierno de Milei, para confluir en un proyecto de Liberación.
Agustín Damaso
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