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Nueva provocación contra Cuba

Estados Unidos avanza en su ataque contra Cuba. En el marco de la profundización del bloqueo que está causando una crisis humanitaria en la isla, ahora el Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó cargos contra Raúl Castro por una acción de defensa en 1996.
El 24 de febrero de aquel año, las Fuerzas Armadas Revolucionarias derribaron dos avionetas que sobrevolaban su espacio aéreo, iniciativa protagonizada por “Hermanos al rescate”, organización integrada por gusanos cubanos y mercenarios yanquis dedicada al montaje de provocaciones. Raúl Castro estuvo al frente del operativo en el que fueron abatidos cuatro invasores. 30 años después, la justicia yanqui acusa a Castro y otros cinco ex militares de “conspiración, destrucción de aeronaves y asesinato de ciudadanos estadounidenses”.
El episodio que dio origen a la causa ocurrió el 24 de febrero de 1996. Ese día, aviones militares cubanos derribaron dos aeronaves civiles pertenecientes a Hermanos al Rescate, una organización formada por exiliados cubanos radicados en Miami. Cuatro personas murieron en el operativo. Desde entonces, el hecho quedó como uno de los momentos más conflictivos de la relación entre ambos países tras el fin de la Guerra Fría.
El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la acusación como una maniobra sin sustento jurídico y sostuvo que Washington intenta construir argumentos para justificar una escalada contra la isla. La dirigencia cubana también recordó que el caso fue discutido en organismos internacionales en los años noventa y que Cuba defendió entonces su derecho a proteger su soberanía aérea. Sobre el incidente el gobierno de la isla siempre sostuvo que las avionetas habían realizado reiteradas incursiones sobre espacio aéreo cubano y que existían antecedentes de provocaciones impulsadas por la gusanera de Miami. En ese marco, el derribo respondió a una situación de defensa nacional. La Habana ya había transmitido advertencias diplomáticas a Washington antes del incidente.
La acusación judicial es parte de una política de presión económica sobre Cuba, asfixiada por el bloqueo, acompañada de una presión política que tiene como caballito de batalla el “cambio de régimen”. El antecedente del secuestro de Maduro en Venezuela, a quien se está “juzgando” por una acusación de narcotráfico, debe servirnos para mantener la guardia alta. Bien puede tratarse de una bravuconada para la tribuna de los empresarios cubanos de Miami, pero no puede descartarse que EEUU se decida por la intervención militar abierta.
El pueblo cubano, de inmensas reservas patrióticas y antiimperialistas, cuenta con la solidaridad de los trabajadores y los pueblos del mundo que nos movilizamos en su defensa y por el fin del bloqueo criminal.
Valeria Casas
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