“Los proletarios, empujados a la desesperación, empuñarán aquellas teas incendiarias de que les hablaba el predicador Stephens, y la furia del pueblo explotará con una violencia de la que la... Ver más
La Nakba, catástrofe y lucha
Se cumplieron 78 años de la Nakba. Este hecho significó la expulsión forzosa de 750.000 palestinos de sus tierras y hogares, producto de las masacres y asesinatos en masa de bandas organizadas terroristas sionistas (antecesoras de su futuro ejército genocida), cuyas heridas vuelven en cada página de la dolorosa historia de despojo sufrida por los palestinos.
La Nakba no ha cesado. No solo en Gaza su fantasma ronda como ángel de la muerte en tiendas de campaña, en edificios destruidos, en calles donde caminar puede significar la muerte inminente por algún dron, bomba o el disparo de un francotirador, sino también en Cisjordania (bantustanes de un proyecto de estado, lejos la cohesión territorial que todo estado como tal necesita para existir): el parlamento israelí aprobó la anexión de ese territorio palestino.
Las bandas organizadas sionistas de aquel entonces hoy son colonos fanáticos armados, que como en los albores del nacimiento del Estado sionista, utilizan el terror y el latrocinio a pobladores palestinos, usando métodos similares: asesinatos, expulsión, robo de ganado, quema de cultivos, cuando no es el Estado imponiendo carreteras que cortan el libre tránsito a niños que van a la escuela, dejando sin escolaridad a pequeños palestinos que junto a sus maestros protestan y gritan en la cara de colonos y soldados armados hasta los dientes.
En Tucumán, cuna de independencia, pero también nido del sionismo, la Nakba, ese crimen contra la humanidad, pasa en el olvido por recintos, donde letrados y juristas de la provincia hacen caso omiso de lo que hoy siguen siendo los habituales crímenes de Israel desde los orígenes de su existencia. En la facultad de Derecho se realizó un simposio por los 80 años de los juicios de Nuremberg. Con la total hipocresía que caracteriza a los sionistas, el embajador del ente terrorista tuvo la osadía de estar entre los invitados, donde se recordaba el enjuiciamiento a criminales de guerra. ¿Qué otra cosa es el actual primer ministro Netanyahu más que un prófugo de la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra en contra de los palestinos?
Aquel tribunal ad hoc fue el resultado de las negociaciones de los aliados vencedores. El acuerdo fue juzgar los crímenes nazis
Aquel tribunal juzgaba:
1) Crímenes contra la paz. A saber, planificar, preparar, iniciar o librar guerras de agresión o una guerra que constituya una violación de tratados, acuerdos o garantías internacionales, o participar en planes comunes;
2) Crímenes de guerra. A saber, violaciones de las leyes o usos de la guerra, En dichas violaciones se incluye el asesinato, los malos tratos o la deportación para realizar trabajos forzados o para otros objetivos en relación con la población civil de un territorio ocupado o en dicho territorio, el asesinato o malos tratos a prisioneros de guerra o a personas en alta mar, el asesinato de rehenes, el robo de bienes públicos o privados, le destrucción sin sentido de ciudades o pueblos, o la devastación no justificada por la necesidad militar, sin quedan las mismas limitadas a estos crímenes;
3) Crímenes contra la humanidad. A saber, el asesinato, la exterminación, esclavización, deportación y otros actos inhumanos cometidos contra la población civil antes de la guerra o durante la misma; la persecución por motivos políticos, raciales o religiosos."
¿Acaso en Palestina no estamos ante la evidencia de esos crímenes cometidos en vivo y en directo, tratándose del genocidio más documentado de la Historia? ¿Acaso los criminales del Estado sionista no hacen alarde de esos crímenes? Y Tucumán, cuna de la hipocresía por estos días, se permite traer a negacionistas de esos crímenes, representantes de Estados criminales, sobre cuyos líderes pesan condenas por el asesinato de cientos de miles mujeres, hombres y niños palestinos.
La Nakba como hecho histórico continuó. Debe ser recordada en cada acto donde se denuncie la barbarie, el robo y la negación de la historia contada por los vencedores. La Nakba como crimen contra la humanidad debe ser bandera de todo revolucionario con espíritu internacionalista. Se nos debe hacer carne la continua lucha sin descanso de aquel pueblo, luz y norte de lucha contra el colonialismo y el imperialismo. Como decía el Che: "sentir como propia cualquier injusticia cometida contra cualquiera en cualquier parte del mundo".
William Balvorin
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