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Editorial - Por un paro activo nacional

Viva la rebelión popular en Bolivia
Se agudiza la lucha del hermano pueblo boliviano. Al cierre de esta edición, Rodrigo Paz decretaba el estado de excepción, una verdadera militarización del territorio para enfrentar la movilización. Amarga lección para la conducción de la COB, que horas antes había iniciado el “diálogo” con el gobierno, posición claudicante que subestima el esfuerzo de lucha que vienen sosteniendo trabajadores y campesinos.
La conducta de Paz no debería sorprender a nadie. Días anteriores había llamado a civiles a “acompañar a nuestras fuerzas de seguridad”, eufemismo para alentar la formación de bandas armadas. Al comienzo de la semana pasada, la delegación de observadores de Derechos Humanos que partió desde nuestro país fue expulsada apenas llegó al aeropuerto de La Paz, medida penosamente avalada por la Cancillería argentina.
Así, el gobierno reaccionario dobla la apuesta buscando aplastar la rebelión en curso. Se trata de un enorme desafío para las organizaciones obreras, campesinas y populares de Bolivia, que no aflojan en una pelea que, más allá de cuál sea el resultado, nos viene dando un ejemplo enorme de cómo enfrentar a los enemigos del pueblo.
En nuestro país esto se traduce en la tarea de alentar la mayor solidaridad con la lucha boliviana, movilizándonos en reivindicación de la rebelión popular y aportando a su triunfo. ¡Fuera Rodrigo Paz! ¡Libertad a los presos políticos! ¡Por un gobierno obrero, campesino y popular que avance hacia un poder revolucionario!
Medio Oriente y un revés para el imperialismo
Si algo comparten Paz y Milei es su alineamiento con EEUU e Israel, dos potencias que atraviesan dificultades serias. La firma del acuerdo con Irán es un reconocimiento tácito de la derrota yanqui en su última incursión en Medio Oriente. No cumplió ninguno de sus objetivos y accedió a demandas iraníes que no estaban en discusión antes de la guerra. La firme resistencia del pueblo de Irán, acompañada de la lucha de los pueblos de la zona en Líbano, Irak y Palestina, fue el pilar central de este desenlace. También es de señalar la audacia con la que intervino el gobierno iraní, que buscó el mejor escenario para enfrentar militarmente a EEUU, en articulación con las organizaciones político – militares de la región. Envalentonado por su incursión exitosa en Venezuela a principio de año, esta vez el “tigre de papel” quedó expuesto en su debilidad.
Al mismo tiempo, y no menor, se produjo una tensión nunca vista entre los gobiernos de EEUU e Israel. Las declaraciones de Trump y Vance contra la política israelí muestran una inusual grieta geopolítica. El ultrarreaccionario ministro Itamar Ben Gvir -el responsable de la represión a los integrantes de la Flotilla Sumud, desautorizado en su momento por el propio Netanyahu- llamó abiertamente a boicotear el acuerdo de paz y a continuar la política de exterminio.
Falta recorrido para ver la deriva de esta crisis del eje yanqui – sionista, que de todas maneras es un elemento alentador para la lucha de los pueblos del mundo y una mala noticia para nuestros libertarios.
Entrega y corrupción
El gobierno festeja el superávit fiscal como si se tratara de un logro que ratifica su modelo económico. Estos números dicen muchísimo sobre el proyecto libertario: la exportación de energía y granos superó con creces a la importación de insumos industriales. Un país cada vez más reprimarizado y dependiente, en donde encima esos dólares se van a ir para pagar la deuda externa.
En ese tren de rifar los recursos del país debe interpretarse el proyecto de "intangibilidad de la propiedad privada", impulsada como una garantía extraordinaria para los grandes inversores extranjeros, o el Super RIGI que plantea más facilidades para las multinacionales que el ya generoso RIGI original. Algo similar ocurre con la ambición oficial de convertir a la Argentina en una supuesta "sede global de inteligencia artificial". Detrás de la retórica modernizadora no aparece nada que se parezca a un proyecto de desarrollo científico nacional: lo que se ofrece es un paquete de ventajas regulatorias, fiscales y energéticas destinado a atraer a los gigantes tecnológicos internacionales, interesados en aprovechar recursos baratos, infraestructura subsidiada y un marco normativo favorable. La entrega libertaria no tiene fin.
Pero los escándalos de corrupción le ponen palos en la rueda a la política. La criptoestafa Libra, las coimas en la Andis o el financiamiento narco de Espert son hechos de una envergadura mucho mayor, pero el escándalo de Adorni desnudó a nivel masivo que la “lucha anti casta” era una mentira burda: los libertarios vinieron a afanársela toda. Por si alguien tiene alguna duda, varios funcionarios y dirigentes del oficialismo (Sturzenegger, Espert, Benegas Lynch, el propio Adorni, entre los más destacados) se adhirieron al Régimen Simplificado de Ganancias creado por la Ley de Inocencia Fiscal. Se trata de un régimen que relaja los controles sobre crecimiento patrimonial y funciona de hecho como un blanqueo. La corrupción no es un fenómeno nuevo, pero ningún gobierno se había atrevido a semejante nivel de impunidad.
La obstinación de Milei por sostener a su jefe de gabinete agranda más la situación, que no está por fuera de las internas feroces que atraviesan al elenco libertario y sus adyacencias. Bullrich y Macri juegan sin disimulo a armar la sucesión dentro del modelo, apuntalados por un sector beneficiario de la política oficial que ve con buenos ojos un poco más de moderación en las formas para darle continuidad al saqueo y los ataques al pueblo.
Quien sea que lo encabece, al proyecto libertario hay que derrotarlo. Junto con esta tarea, viene la pregunta de si lo que viene es administrar la tierra arrasada o si hay que luchar por abrir un curso distinto: hacia el segundo objetivo hay que orientar a la militancia obrera y popular.
Intervenir por una salida de fondo
El mes que termina comenzó con grandes manifestaciones. El 3J mostró con contundencia el repudio por el femicidio de Agostina, en un contexto en el que la política oficialista alienta la violencia hacia las mujeres. La despedida del Indio Solari fue una movilización imponente de varios días y de todo el país. Ambos eventos tuvieron en común la canalización de la bronca contra el gobierno de Milei. De igual forma, ratificaron una tendencia que viene en crecimiento: la de la calle como escenario de protagonismo popular.
Hay que luchar por transformar ese protagonismo que crece en una intervención popular que termine con la barbarie libertaria. Este debe ser el eje de debate en las distintas iniciativas que reúnen a fuerzas del campo obrero y popular. Sin subestimar los acuerdos entre fuerzas o las proyecciones electorales hacia el año que viene, lo principal hoy pasa por avanzar en un plan de lucha hacia el paro activo nacional, en dirección a abrir una situación nueva.
La lucha contra el gobierno tiene que orientarse por un programa que combine medidas de emergencia y otras de fondo: suspensión de los pagos de la deuda externa y desconocimiento de los acuerdos con el Tesoro yanqui; nacionalización de la banca, del comercio exterior y de los recursos estratégicos y bienes comunes; inmediata recomposición de salarios, jubilaciones y planes; medidas urgentes para recuperar la producción.
Un programa así no se aplica solo, ni lo aplicará quien circunstancialmente llegue al gobierno en una situación normal. La fuerza social capaz de llevar adelante estos puntos se construye desde la lucha, y su perspectiva debe ser la de producir un quiebre. El objetivo inmediato en ese camino es darle final a la barbarie libertaria para avanzar en recuperar el bienestar y la soberanía.
Interviniendo en la lucha obrera y popular, el PRML vuelca su militancia revolucionaria a la concreción de estos objetivos, yendo al encuentro de esa vanguardia que crece al calor de la lucha para que se termine el gobierno de Milei, para confluir en un proyecto de Liberación.
Agustín Damaso
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